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¿Cómo cuidar una gata embarazada?

Cómo cuidar una gata embarazada Supermanada

Si estás esperando el milagro de la maternidad felina en casa, dominar el arte de cómo cuidar una gata embarazada es crucial. Desde preparar un nido acogedor hasta entender las señales de parto, nuestro artículo es tu guía esencial para asegurar el bienestar de tu gata durante esta etapa tan especial. Descubre consejos prácticos y amorosos para apoyar a tu mascota y sus futuras crías. ¡No dejes de leerlo completo para convertirte en el mejor cuidador para ella.

Los cuidados que debes tener con una gata embarazada

No importa las razones que te llevaron a ser el humano responsable del bienestar de una gata próxima a ser madre: lo verdaderamente importante es garantizar que su tiempo de gestación y su parto sean tranquilos, y que, en adelante, su vida y la de sus crías esté saludable.

Más allá de acompañarla y de procurar que esté cómoda, tu tarea consistirá en asesorarte constantemente con un médico veterinario, quien te ayudará a reforzar tu tranquilidad y a evitar así posibles problemas o complicaciones.

¿Cómo sé que la gata está a punto de tener a sus crías?

La naturaleza es sabia, y será la misma gata quien te haga saber con su comportamiento que la fecha de dar a luz está cerca. Te darás cuenta porque sus mamas se harán más evidentes a causa de la producción de leche, y a ella, la futura madre, la verás buscando un lugar tranquilo, escondido y discreto para ella y sus bebés. 

Como humano responsable puedes ayudarle en este proceso, preparando para ella un lugar de tu casa con estas características, en donde se sienta cómoda y poco observada, especialmente, porque será un momento de incomodidad física para ella, en el que sus maullidos comenzarán a intensificarse por el dolor y en donde le dará la bienvenida a las crías que ha estado gestando durante casi dos meses. 

¡Comienza lo más emocionante!

Que el espacio no sea frío es una de las indicaciones que debemos tener presentes para lograr que la llegada al mundo de los gatitos sea cálida. Una vez esté lista, la gata se pondrá en una posición similar a la que adopta cuando quiere hacer sus necesidades y, gracias a las contracciones de su útero, tú, como acompañante silencioso, vivirás un momento increíble: la salida del primer gatito.

Mientras estás allí, atento a que todo salga bien, deja que sea la gata quien haga todo, pues con bastante gracia e instinto, será ella misma quien reciba a su primera cría, limpiándola con cariño y preparándose para la llegada de los siguientes bebés, que puede reanudarse entre cinco minutos o una hora.

Es posible que en el intervalo de nacimiento de cada cachorro la madre busque alimento para reponer energía; dejar a su alcance agua, comida, o incluso agua de panela, le ayudará a tener fuerzas para continuar. Observa con calma pero no intervengas: esos intentos de ayuda podrían, al contrario, entorpecer su trabajo de parto. 

Cuando la placenta salga, significa que no quedan más gatitos dentro de su vientre. En la mayoría de los casos, la nueva madre ingiere su propia placenta y comienza su proceso de maternidad limpiando a sus nuevos cachorros, guiándolos a sus mamas, y manteniéndolos calentitos para regular su temperatura.

Sus primeros días de vida

Los gatos nacen ciegos y sordos y no es hasta que alcanzan las dos semanas de vida que son capaces de ver y oír. Durante este tiempo, dependen completamente de su mamá, quien los guiará hasta que abran los ojos por primera vez y comiencen a explorar el espacio en el que ahora se encuentran.

Tu papel como acompañante será mantener cerca agua limpia y comida de fácil acceso para la nueva mamá, y verificar con cuidado y sana distancia que todos tomen leche, especialmente durante el calostro, que dura 24 horas y tiene anticuerpos para controlar su sistema inmune, lo que garantiza su buena salud durante las primeras semanas de vida. 

¿Qué pasa si la mamá no se hace cargo de sus crías?

Ya sea porque encontraste a los gatitos recién nacidos, porque te fueron entregados o porque la misma mamá los rechazó, tu gran responsabilidad consistirá, en ese caso, en atenderlos, procurando para ellos los cuidados necesarios para su desarrollo hasta que sea el momento de entregarlos en adopción a nuevas familias que los amen y cuiden. Este cuidado no dista mucho del que deberás tener aún con la mamá presente:

  • Elige para ellos un lugar seguro

A medida que los gatitos van creciendo, su espíritu curioso se desarrolla con ellos. Evita que salgan a explorar el entorno muy pronto y garantiza que ese lugar elegido durante las primeras semanas de vida, sea seguro para ellos.

  • Que la temperatura sea la apropiada

Los gatitos, al no poder regular la temperatura por ellos mismos, necesitarán estar calentitos, en lo ideal, en una temperatura que oscile entre los 28 y 32 grados centígrados, con el fin de evitar una hipotermia. Tener un calefactor puede ser una gran ayuda; sin embargo hay otros métodos, como bolsas de agua caliente, o mantas, que también funcionan. La clave está en bajar la temperatura poco a poco hasta alcanzar los 23 grados en la cuarta semana.

  • Que su alimentación vaya de acuerdo con su edad

Los gatos, sin importar su edad, necesitan siempre una alimentación acorde a sus condiciones específicas de vida. Los gatitos recién nacidos, por ejemplo, comen cada tres o cuatro horas y acuden a esa alimentación en la leche de su mamá. En el caso de aquellos que no tienen a su madre cerquita, deberán tomar una leche especial, recomendada por el médico veterinario, que esté a 38 grados, que contenga los nutrientes necesarios para su desarrollo, y que sea suministrada emulando el proceso de amamantar; es decir, en una superficie plana, con el tetero en posición horizontal, manteniendo al cachorro con la cabeza levantada y, en lo posible, apoyado en tu pecho, para que sienta calor.

  • Asegura su higiene a toda costa

Cuando los gatitos recién nacidos hacen sus necesidades, su mamá garantiza la limpieza de los mismos acicalándose. En tu caso, de ser necesario, puedes hacer uso de pañitos húmedos y acudir al veterinario en caso de que alguno de ellos no evacúe.

Hablemos del destete

Cuando los gatos son capaces de regular su temperatura, es decir, entre la semana tres y la ocho, podrán comenzar a consumir alimentos sólidos que, como te mencionamos anteriormente, deben ser adecuados para su edad y fáciles de ingerir y masticar. El cambio puede hacerse de manera paulatina, y una vez se complete, es momento de consultar por primera vez al médico veterinario para comenzar con su plan de vacunación.

Poco tiempo antes de que el gatito deje de recibir leche de su mamá, podrás llevarla a que la esterilicen; ten presente que, durante sus primeros meses como madre primeriza es muy propensa a entrar en calor, y, evitar un nuevo embarazo es una tarea que te corresponde como humano responsable.

Acompañar a tu gata embarazada en este viaje es una experiencia única y gratificante. Esperamos que nuestra guía te haya provisto de las herramientas necesarias para asegurar un embarazo saludable y un parto seguro. Recuerda, la atención amorosa y la preparación adecuada pueden marcar la diferencia en esta etapa crucial. ¡Tu gata y sus futuros gatitos te lo agradecerán!