Adopción

Adopta un perro en Medellín: tu mejor amigo te espera en Dejando Huella

La llegada a la Corporación Dejando Huella parece la entrada al cielo. No solo porque es un refugio de animales en un lugar recóndito de Santa Elena, en la parte alta de Medellín, sino porque quien lo preside se llama Ángel y detrás de él caminan Jeremías, Niño, Hanna y Asdrúbal, algunos de los perros que le dan la bienvenida a quienes los visitan. Entre gruñidos, ladridos, lametazos y hasta abrazos se rompe el silencio en medio de una amplia zona verde en la que corren libres.

A ellos se van uniendo otros perros que, moviendo la cola, brincando y empujando, acompañan a quienes entran al refugio como en una procesión de la que participan cada vez más, algunos mojados y empantanados de jugar en el agua, pero todos curiosos, esperanzados tal vez, de irse ese día a conocer a una nueva familia que los quiera para siempre.  

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Aunque el amor de Ángel Jaramillo y Viviana Muñoz no comenzó alrededor de los animales, sí fueron ellos el insumo principal para mantenerlo vivo y para dar paso, por ahí derecho, a su Corporación Dejando Huella, que nació del sueño de erradicar el maltrato y el abandono animal a través de la educación y la esterilización.

 

“Siempre hemos tenido claro que las organizaciones sociales son el mejor semillero para las soluciones a nuestros desafíos en comunidad”, dice Viviana Muñoz, directora de la corporación, que cumple 18 años este 2024, y durante los cuales han visto pasar a más de 119.000 animales. Actualmente tienen en sus instalaciones a 188 perros, 40 gatos, cinco mini pigs, cinco caballos y un ternero, cada uno con una historia conmovedora y excepcional, que le da vida a una manada diversa que, sin planearlo, cada vez se hace más grande.

“Ha sido doloroso crecer por la parte financiera. Vivimos de préstamos y las donaciones nunca alcanzan a cubrir los gastos”, explica Viviana, y cuenta que todo lo que llega es invertido en el refugio. “Las personas abusan de la labor, se comprometen con rescates y nos dejan cuentas en las veterinarias o a nosotros mismos”, agrega, reconociendo que las ideas con las que comenzaron no los abandonan y que a través de la construcción colectiva, en la que creen firmemente, siguen tejiendo la fibra humana que el mundo necesita, poniéndola al servicio de la recuperación de los animales en condición de maltrato y abandono.

Dos de los gatos de la Corporación Dejando Huella

Sin dejar la vida que han tenido siempre, y ambos con horario de oficina, Ángel Jaramillo y Viviana Muñoz continúan trabajando. “Los salarios son para la corporación; primero viajábamos y ya no se puede hacer. No podemos salir en las noches o los fines de semana, porque no podemos dejar solos a los peludos”, cuenta, y explica que, a pesar de ese sinsabor, han logrado tejer relaciones empáticas y respetuosas con el entorno, promoviendo la adopción, la esterilización y el cuidado del medio ambiente, y construyendo juntos un escenario para su causa.

Un trabajo de tiempo completo

Ángel y Viviana sostienen que siguen sus vidas, pero desde que tienen la corporación tienen más labores. Entre los dos se encargan de la limpieza, la alimentación y el mantenimiento del lugar, junto con dos “nanas”, como les dicen de cariño, que trabajan con ellos para velar por el bienestar y la calidad de vida de los 239 animales que los acompañan. “Somos un refugio de puertas abiertas y nos basamos en la confianza al otro, teniendo en cuenta que es un mecanismo de participación y diálogo para que la realidad de muchos animales cambie”, precisa Viviana. 

En los años que existe el refugio, han tenido que vivir y escuchar historias desgarradoras. Animales abandonados, maltratados y discapacitados que siguen esperando por un hogar amoroso y compasivo que los adopte y los haga parte de su manada. “Hemos tenido animales que nadie adopta desde su llegada hasta el día que se van para el cielo peludo”, narran, reconociendo que, sin importar cuántos animales tengan, el fallecimiento de alguno siempre va a ser doloroso.

Espacios para divertirse en Dejando Huella

En Dejando Huella hay baja adopción 

De los animales que llegan al refugio, algunos pueden pasar muchos años sin ser tenidos en cuenta para adopción, y, entre las razones para no ser adoptados, está su tamaño, que sean criollos, que tengan alguna enfermedad de base, que sean discapacitados, o que sean negros, siendo este último grupo el componente del 70 % de la población de la corporación. Entre los animales que llevan más años viviendo en la manada está Sofía, que tiene 17 años y es la perra más adulta, para quien aún no es tarde conseguir un hogar que la ame por el resto de su vida.

Adoptar un perro o un gato es adquirir un compromiso de responsabilidad para toda la vida, que trae cosas buenas y otras menos agradables que pueden corregirse con paciencia y entrenamiento. Si habláramos de devoluciones, la Corporación Dejando Huella ha recibido de regreso a algunos de los animales que ha entregado, y las razones del humano adoptante son, por lo general, el daño de muebles o zapatos, la separación del matrimonio, el crecimiento del animal o la falta de paciencia durante el proceso de adaptación.

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Otras actividades de Dejando Huella

Respondiendo a su propósito por educar y trabajar por los animales, Viviana y Ángel se unen frecuentemente a otras personas para realizar distintas labores, como la coordinación de jornadas de esterilización en diferentes puntos del Área Metropolitana, charlas y asesorías a quienes lo requieran, y préstamo del espacio para que las familias pasen algunos días en la casa y conozcan de cerca su trabajo.

El refugio es una casa de puertas abiertas en muchos sentidos, y quien quiera ayudarlos puede hacerlo de maneras distintas a la adopción, ya sea como voluntario desde su profesión, apadrinando a uno de los animales, replicando en redes sociales o realizando donaciones de dinero, alimento, arena para gatos, elementos de aseo o materiales de construcción.

La decisión de incluir a un nuevo miembro en nuestra manada debe ser tomada a conciencia, sabiendo que es definitiva. ¡El amor, la paciencia y la disposición deben ser incondicionales! Si bien no tienes que ir al cielo para encontrar a tu compañero ideal, puedes convertirte en su ángel, dándole un hogar feliz para toda la vida.