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Dormir con perros y gatos: ¿Malo para tu salud?

Tener perros y gatos en nuestra manada nos ha dado otro nivel de aceptación: ¡son parte de nuestra familia! Nos persiguen por toda la casa, se sientan con nosotros mientras leemos, nos acompañan a ver televisión… y toman siestas con nosotros; a veces incluso pasan la noche acompañando nuestro sueño. ¿Es bueno que nuestras mascotas duerman con nosotros? En Supermanada te contamos.

¿Qué cosas buenas trae dormir con nuestras mascotas?

A la hora de hablar de los pros y los contras de dormir con nuestras mascotas, siempre encontraremos defensores y detractores. Más allá de la sensación de abrigo y seguridad, dormir con perros y gatos trae muchas cosas positivas, como la sensación de bienestar que nos trae, especialmente si hablamos de salud mental, pues reducen la producción del cortisol, que es la hormona del estrés y nos permiten enterarnos de lo que sucede a nuestro alrededor mientras dormimos, pues siempre están alerta.

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No todo es positivo: aquí están los contra de dormir con perros y gatos

Es tranquilo y placentero, eso es verdad. Hay, sin embargo, algunos aspectos no tan positivos de dormir con nuestras mascotas, y te los contaremos a continuación. La buena noticia es que siempre puedes hacer algo para transformarlos en algo bueno… y seguir compartiendo el sueño con tu ser vivo favorito.

  • Gérmenes, pulgas y garrapatas: Si saliste con tu perro a pasear, debes estar consciente de la cantidad de bacterias y parásitos que puede pescar en la calle y que, de no ser eliminadas con una buena higiene, pueden perjudicarte a ti también. Limpiar sus huellitas al entrar a casa y mantener al día el calendario de parasitación pueden ser buenas soluciones; el monitoreo constante, sin embargo, será siempre la más efectiva, especialmente a la hora de detectar los problemas más evidentes, que son las garrapatas y las pulgas, fáciles de encontrar incluso a simple vista.
  • Posibles lesiones: Tener en cuenta la raza, el tamaño y las condiciones de nuestro mejor amigo es importantísimo a la hora de permitirle compartir el sueño con nosotros. Para algunos de ellos puede resultar difícil subir a la cama, especialmente con el paso de los años y de nosotros depende evitar posibles lesiones en el proceso.
  • Alergias: Pasar tantas horas compartiendo con tu mejor amigo puede desencadenar en episodios de alergias indeseados, incrementando los síntomas de asma, por ejemplo, si la padeces. Cambiar las sábanas con mayor frecuencia, cepillar el pelaje de tu perro o tu gato, y armarte de la medicina que utilices para combatir tus alergias es una gran solución para no alejarte del placer de tomar la siesta con tu mejor amigo.

Dormir es una de las actividades que más nos gustan; ¿por qué privarnos de compartirla con nuestros mejores amigos?

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